Existe una relación entre la celulitis y el cocinado de los alimentos, y con algunas estrategias podemos terminar con la odiosa ¡piel de naranja!

 

Admítelo, has intentado todo... dieta, gimnasio, correr, nadar, cremas, masajes. Y cada vez que has finalizado con cada una de ellas, a pesar del compromiso y el trabajo duro, el reto lo ha ganado: la celulitis.

La odiosa “piel de naranja”, el "mal", "el enemigo número uno de las mujeres", "nuestra cruz": las formas en que se define no son ciertamente halagadoras, sin embargo, describen muy bien la relación conflictiva que las mujeres tienen con este enemigo. Pero ¿en realidad no hay manera de luchar contra la celulitis?

Bueno, nueve de cada diez mujeres afectadas por la celulitis puede respirar aliviadas: la celulitis depende del cocinado de los alimentos. Esto es lo que se dijo durante el trigésimo cuarto Congreso de la Sociedad Italiana de Medicina Estética. Según los investigadores, no hay alimentos amigos y enemigos de la celulitis: su nocividad depende del cocinado.

Pier Luigi Rossi, profesor de Ciencia de los Alimentos y Medicina Preventiva de la Universidad de Bolonia, dijo que el verdadero culpable de nuestras tribulaciones son  los AGEs: "Los Ages son compuestos moleculares agresivos que actúan sobre los receptores de la membrana celular de los fibroblastos, las células de la piel, el colágeno y en los adipocitos, alterando el tejido conectivo, el sistema venoso, arterial y linfático".

El responsable de los Ages es la cocción prolongada de los alimentos. Bastará entonces con elegir cierto tipo de cocinado “ligero”, tal como cocido al vapor o fuego lento, comer la pasta al dente en vez de cocida y evitar los alimentos precocinados. Incluso la corteza del pan blanco, asados y la leche de larga conservación han de evitarse, ya que son ricos en Ages.

Ahora que ya conoces la relación entre la celulitis y la cocción de alimentos, sólo necesitas tomar algunas precauciones para decir adiós a la piel de naranja y lucir ¡un cuerpo increíble en la playa!