Dormir bien para un atleta es tan importante como son los entrenamientos regulares, ayudan a mantener tu cuerpo preparado.

Que el sueño influye  en el rendimiento deportivo de los atletas se sabe desde hace mucho tiempo. A lo largo y ancho del planeta se han hecho numerosos estudios que han confirmado la importancia de un sueño correcto sobre la actividad física. El cuerpo de los que entrenan regularmente, con el tiempo adquiere las características de un "reloj". Para compensar la pérdida de energía producida por la realización de ejercicios físicos deben regular sus fases de reposo, con el fin de tener su cuerpo 100% listo para otra serie de ejercicios. Además, muchos tienden a olvidar que los principales procesos de crecimiento muscular y mejora se llevan a cabo durante el período de descanso.

Cualquiera que se entrene con dedicación sin acompañarlo de un sueño adecuado terminará cayendo en sobre-entrenamiento, y sabemos que llevar al cuerpo al límite de la extenuación no aporta ningún beneficio. Como resultado hay una rápida disminución de las hormonas anabólicas y un increíble aumento en las hormonas catabólicas en la sangre, lo que lleva al estrés y la fatiga. Como si todo esto fuera poco, los entrenamientos realizados sin el debido reposo podrían conducir a una destrucción progresiva del sistema inmunitario, la pérdida de masa muscular y una gran susceptibilidad a la infección.

Uno de los errores cometidos por todas las personas que hacen deporte es pensar que es suficiente un poco de descanso para recuperarse totalmente. En realidad, sin embargo, también se debe considerar como un factor más la calidad de esta recuperación. Entre los muchos consejos útiles a todos aquellos que entrenan mucho destaca no hacer work-out a última hora de la tarde,  y menos de alta intensidad. Esto se debe a que, como se ha mencionado anteriormente, el organismo humano funciona de manera similar a un reloj que indica a la persona que en un momento determinado se tiene que preparar para el descanso. Los síntomas más comunes de sobre-entrenamiento (como consecuencia de la falta de sueño) son: fatiga crónica, dolor en los tendones, la pérdida de apetito, depresión y problemas gastrointestinales.