Los edulcorantes bajos en calorías engordan: Descubrimiento sorprendente

 

¿Formas parte de los que están convencidos de que los edulcorantes artificiales conservan la línea, ayudando a bajar de peso? Si la respuesta es sí, tenemos una mala noticia para ti: no sólo los edulcorantes artificiales no son de ninguna ayuda en las dietas, sino que más bien contribuyen a elevar los niveles de azúcar en sangre y en consecuencia aumenta el riesgo de desarrollar diabetes. Pero no termina ahí. Aporta más malas noticias acerca de estos productos una investigación realizada por un equipo de investigadores de la Universidad de Sydney, Australia.

Según los resultados, usar edulcorantes artificiales en lugar de azúcar en un intento de reducir la cantidad de calorías consumidas tendría el efecto contrario, es decir dificulta la quema grasa. Cada vez que utilizamos bolsitas o cápsulas hipocalóricas, nuestro cerebro es engañado por el sabor sin calorías, y a largo plazo no será capaz de asociar el sabor con el  contenido real de nutrientes de los alimentos. Se dará la circunstancia de que, en vez de bajar, la aguja del peso subirá, dejándonos incrédulos y frustrados. Los resultados del estudio australiano se publicaron en su revista internacional Cell Metabolism, donde se describen ampliamente las consecuencias de la utilización de la sucralosa, que explica al mismo tiempo los mecanismos cerebrales subyacentes del fenómeno.

Los edulcorantes artificiales como el aspartamo, la sacarina y sucralosa (por nombrar los más populares) hacen que los alimentos más dulces aporten un  consumo reducido de calorías; Sin embargo, al mismo tiempo activan un circuito neurológico que relaciona el sabor dulce con el equilibrio energético del cuerpo, aumentando en un tercio  las calorías. Esto se debe a que estos edulcorantes artificiales actúan directamente sobre las neuronas, las cuales actúan como si el cuerpo estuviese en ayunas, enviando estímulos que aumentan el apetito y conducen a comer más. "Cuando se pierde la relación entre la dulzura de los alimentos y su contenido de energía", dijo el investigador australiano Gregory Neely, "el cerebro vuelve a calibrar la sensación de hambre y nos impulsa a ingerir más calorías." He aquí pues, explicó por qué se obtiene el aumento de grasa y por qué, a pesar de tomar muy pocas calorías, el cuerpo pide ¡tres veces más!