La sociedad moderna es: multitarea y sobrecargada de información, gracias a la facilidad y rapidez de acceso, conectada a la red 24 horas, omnipresente en todos los aspectos sociales. Se ve obligada a pagar un alto precio, que se traduce en dolencias y molestias de no poca importancia: estamos hablando del llamado tecnoestrés.

Este fenómeno, causado por las nuevas tecnologías disponibles está creciendo seriamente y afecta actualmente al menos a 2 millones de personas en nuestro país. Insomnio, ansiedad, irritabilidad, pérdida de la libido y otros problemas relacionados con la sexualidad son sólo algunos de los síntomas del "tecnoestresado".

 

En un estudio reciente llevado a cabo por una empresa de investigación donde se examinaron a cientos de gerentes de TIC (Tecnología de la información y Telecomunicaciones), que admitieron  no tener mucho tiempo para cuidar de sus relaciones de pareja, demostró que en aquellas profesiones que implican el uso masivo de tecnología y de Internet, que están bajo mucho estrés,  inevitablemente se alejan de los núcleos fundamentales de su propia existencia: el amor y la  sexualidad. El tecnoestrés que causa astenia sexual, es decir, la pérdida de la libido debido a la disminución de los niveles de testosterona.

 

Entonces, ¿la falta de pasión entre las parejas es debida a Internet? Incluso redes,  como Twitter y Facebook están en el punto de mira: de acuerdo con otro estudio estadounidense, el 16% de los hombres sufren de una falta total de estímulos sexuales hacia su pareja a causa del exceso de tiempo que pasan posteando y tuiteando. No sólo eso, incluso daña las fantasías sexuales de pareja, generando una crisis dentro de la relación. Según el Dr. Carlo Molinari, urólogo del Hospital San Camilo de Roma, para evitar el tecnoestrés, la pareja debe dialogar, mantener mayor contacto, unos mimos y algún masaje para despertar los sentidos dormidos. No hace falta decir que, una vez en casa, sería mejor desenchufar los Smartphone, PCs y tabletas. El secreto para una vida en pareja sana, por tanto, es encontrar un equilibrio adecuado entre la tecnología y la privacidad.