Vivienda, ropa y hábitos limitan el contacto con la naturaleza, cargando el cuerpo de una tensión que no descargamos nunca más en la tierra.

¿Cómo disiparla? Con una práctica alternativa llamada toma de tierra, o "contacto con el suelo". A través de ella, restablecemos el equilibrio energético, neutralizando las acumulaciones potenciales que causan la inflamación crónica y el envejecimiento.

De acuerdo con la medicina alternativa, y en particular la Bioenergética, la inflamación crónica se debe a enfermedades cardiovasculares, alergias, diabetes y cáncer. Si nuestro estilo de vida, nuestra ropa y los bienes que poseemos nos aíslan de la tierra, nuestro cuerpo, que es un conductor eléctrico, no será capaz de transmitir la conexión al suelo, un paso esencial para restaurar el bienestar físico y mental.

La bioenergética es una corriente nacida a principios del siglo XX como consecuencia de la obra de Wilhelm Reich, estudiante y paciente de Freud. Según sus teorías, el hombre es prisionero de una coraza que impide el libre flujo de la energía vital por el cuerpo.

Los zapatos están hechos de materiales aislantes, tales como caucho y plásticos, que impiden el contacto entre el suelo y la piel, dando lugar a bloques que acumulan energía. ¿El resultado? Tensión y conflictos emocionales, fuentes de molestias y dolencias físicas. Sin embargo, en la lista de los hábitos nocivos podríamos añadir el uso-abuso de drogas, el tabaquismo y la exposición a los pesticidas.

 

Sin embargo, puedes sentirte bien. Un experimento del Dr. Gary Schwartz, de la Universidad de Arizona, ha revelado  que para evitar la acumulación de energía electrostática y alejar el espectro de la muerte, es suficiente con entablar contacto con el suelo, al menos una vez al día.

Si los radicales libres pueden hacer que  la sangre se espese, provocando ictus e infartos, a través del contacto con la tierra, conseguirás que el sistema inmune trabaje con eficacia, recuperando la conciencia de restablecer una relación sana con tus emociones, calmando el dolor y la frecuencia cardiaca, y finalmente dormirás mejor.

Para recibir los primeros beneficios, camina descalzo, por sólo 40 minutos, en la hierba del jardín o el piso de la casa: corazón y el cerebro te lo agradecerán.