Siempre hay una respuesta a todo y también a esta pregunta puede responderse con la ciencia e incluso con un toque de optimismo.

Hace muy poco en el gimnasio donde trabajo, nos encontramos con el enésimo caso de una persona con esta enfermedad que, aunque estaba en la fase inicial,  le producía no pocos problemas al cliente.

En primer lugar, ¿qué es?

La osteoartritis es una enfermedad degenerativa crónica que afecta típicamente a las articulaciones de la columna vertebral, extremidades y pelvis.

Por desgracia, es una enfermedad bastante común, especialmente en personas mayores de 60. Esto no excluye los casos especiales de las personas mucho más jóvenes.

Generalmente aparece con rigidez en las articulaciones, rango limitado de movimiento, malestar, tensión y dolor. Las causas de la osteoartritis pueden ser diferentes, desde la predisposición genética a sobrecargas excesivas tanto articulares como musculares, y también traumatismos.

Por esto es útil e importante observar siempre algunas reglas durante el entrenamiento.

En primer lugar, no te excedas, haz lo que realmente puedas: no cuentes con alcanzar el objetivo desde el primer entrenamiento, machacándote a sentadillas, estocadas y ejercicios en banco plano durante 3 horas al día, 7 días de los 7!

Piensa en el entrenamiento que mejor se adapte ti siguiendo nuestro blog.

Otra cosa importante es la recuperación: mucho mejor es 3 entrenamientos a la semana, pero bien hechos, en lugar de una sesión de ejercicios todos los días de ¡mala calidad!

Recuerda que incluso los atletas más preparados descansan ¡articulaciones y músculos!

También te será muy útil para tu entrenamiento el consejo de tu médico de familia.

Lo más importante sin embargo es la prevención: no tener sobrepeso, no sobrecargar el cuerpo con cargas excesivas y constantes y tratar de hacer exactamente el entrenamiento adecuado.

Afirmar que las personas afectadas  de osteoartritis deben moverse lo menos posible, es absolutamente erróneo, de hecho, a partir de los últimos estudios se confirmó la importancia del ejercicio para aquellos que sufren de esta enfermedad.

Lo mejor es comenzar con una actividad postural y estiramiento, como Pilates o Yoga. También debemos fortalecer el tono muscular y esto también vale para los más mayores.

El bajo tono muscular puede de hecho conducir a un aumento de la rigidez con un enfoque en las caderas y las rodillas.

Otras actividades recomendadas son aquellas aeróbicas de bajo impacto, paseos (incluso en la cinta caminadora), la bicicleta o la bicicleta fija y también Aquagym y todos sus derivados.

La  gimnasia acuática es muy recomendable sobre todo para aquellos que tienen algún kilo de sobra ya que en la piscina el agua te hace percibir menos tu propio peso haciendo el ejercicio más ligero y provocando menor esfuerzo.

Recuerda siempre hacer un buen calentamiento antes de cualquier actividad y no dejar de hacer estiramientos al final.

Ya sabes, desde ahora ya no tienes por qué permanecer en reposo,  muévete pero con responsabilidad.