Debe haber un poco de todo: desde la ropa de gimnasia hasta los cosméticos, desde los accesorios de entrenamiento hasta la comida. No debe faltar nada en tu bolsa de gimnasio.

 

Antes que nada, hagamos algún tipo de orden y elegimos inteligentemente cómo ocupar los espacios de tu mochila. Comencemos con la ropa adecuada para el gimnasio. Ropa técnica como camisetas sin mangas y sujetadores deportivos no pueden faltar. Naturalmente, presta atención a combinar colores con tus conjuntos de entrenamiento. Recuerda que siempre hay que ir impecable. 

Deportivas: ligeras pero resistentes, capaces de brindarte un soporte válido durante la sesión de entrenamiento. En la ropa técnica, también acuérdate de la bata de baño, la mejor opción puede ser de microfibra, con capucha y cinturón. Las chanclas: para protegerte de hongos o resbalones. La ropa interior y los zapatos de repuesto completan este primer aspecto. En tu bolsa, nunca debe puede faltar un bocadillo para comer cuando necesites recargar las pilas rápidamente después de un esfuerzo particularmente intenso. Por supuesto, no olvides la botella de agua.

 

Pero no termina aquí. La bolsa de gimnasia es también un elemento fundamental para tener siempre a tu disposición una serie de accesorios y productos útiles para la belleza. Vamos a empezar con un buen gel de ducha, tal vez específicamente para aquellos que acaban de hacer deporte. Un champú y acondicionador no demasiado agresivo, una crema hidratante para el cuerpo, las toallitas muy útiles y una buen desodorante.


En este punto, si todavía te queda espacio en la bolsa, también puedes agregar una buena crema recuperadora que mejore toda la fatiga que has hecho en la bicicleta estática y en la cinta de correr, tal vez incluso un gel específico para piernas cansadas. No te olvides de tu cara: crema hidratante y revitalizante para combatir los signos de fatiga de inmediato. Por último no te olvides de tu perfume favorito: de esta forma saldrás del gimnasio como nueva.