No solo el calor, sino también las hormonas aseguran que el advenimiento del calor coincida con un fuerte aumento del estrés diario.

 

Con la llegada del gran calor, debemos prestar la máxima atención y garantizar que permanezcamos en un estado de completo bienestar. Con el aumento de las temperaturas, en muchos casos, desafortunadamente, el nivel de estrés también aumenta. Según los investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas en Poznan, Polonia, todo esto se debe a una única sustancia. Es el cortisol, una hormona particular cuya tendencia variaría según el cambio de estaciones del año.

 

Los científicos han confirmado que las llamadas hormonas del estrés tienen, de media, valores más altos durante los seis meses más cálidos del año. Tal situación se deriva tanto de razones patológicas, como problemas de tiroides, y algunos errores en la nutrición y el entrenamiento físico. 

 

Si te pasas con la actividad física durante el verano y sigues una dieta basada en carbohidratos, eres una persona más susceptible a sufrir estos problemas. Además, a todo esto debemos agregar el calor, que puede hacerte sentir mucho más nervioso de lo normal y enfrentar con mayor dificultad las perturbaciones de la vida cotidiana.

 

Volviendo al cortisol, este último se produce en mayores cantidades si se somete a un estrés continuo. La prueba que mostró su correlación con el calor se realizó en un objetivo formado por estudiantes de medicina. Fueron analizados durante dos días de invierno y dos días de verano. Los investigadores tomaron varias muestras de saliva durante varios días. 

Stress de verano 

Además, las niñas han completado varios cuestionarios sobre su estilo de vida cotidiano, desde el sueño hasta la nutrición a través del ejercicio. Se ha encontrado que la producción de cortisol ha aumentado durante el verano, pero sin cambios importantes en el nivel de inflamación. En todos los casos, para sobrellevar el estrés, es preferible comer poco, pero a menudo, y moderar la actividad física.