El alcohol afecta a los resultados del rendimiento deportivo: he aquí cómo

Qué el deporte y el alcohol no se llevan bien es bastante conocido, pero no todo el mundo sabe que la influencia del alcohol afecta negativamente sobre el propio rendimiento deportivo, así como en línea y el físico. Obviamente, todo depende de la cantidad; si de hecho hablamos de unas pocas decenas de gramos por día, el organismo humano es perfectamente capaz de asimilar y disponer de forma adecuada, lo que limita el daño. En concreto, la dosis máxima permitida de alcohol por día es de 30-40 gramos para los hombres y 20-30 gramos para las mujeres. Un buen deportista nunca debe perder de vista estos parámetros, ya que superarlos significa tomar altas dosis de alcohol que puede afectar seriamente el rendimiento deportivo. A pesar del aporte ingente de calorías y del elevado valor energético, de hecho, el alcohol no aporta nutrientes, por lo tanto, es esencialmente inútil para el organismo.

Proporciona al metabolismo 7 calorías por gramo en comparación con 4 calorías de los carbohidratos y proteínas y 9 calorías de la grasa. Sin embargo, la ingesta de calorías no es el único inconveniente grave de abuso de alcohol. Cuando se abusa del alcohol, de hecho, hay una alteración sustancial de las reacciones metabólicas del organismo. El alcohol inhibe el metabolismo de los hidratos de carbono y estimula al cuerpo para producir y acumular compuestos ácidos tales como lactato y compuestos cetónicos, que alteran el pH de la sangre, haciéndolos disminuir. Concretamente, esto significa que los que se excedan con el alcohol estén considerablemente más cansados que los que no lo hacen y tienden a sufrir de dolores de cabeza.

Además, el alcohol altera el transporte de hierro en la sangre (que tiene un impacto negativo en cualquier tipo de rendimiento físico) y hace que el cuerpo no asimile totalmente las sustancias fundamentales para él, tales como vitamina B12 y ácido fólico, determinantes para combatir enfermedades como la anemia y enfermedades que son inherentes al sistema nervioso central. Por último, el alcohol es altamente tóxico para las mitocondrias, las partículas orgánicas que producen energía. Por todas estas razones, los que beben ven también como se deteriora inevitablemente su rendimiento deportivo, especialmente en lo que respecta a las actividades de resistencia como correr o montar en bicicleta.