La roveja se considera un verdadero ancestro del guisante. En realidad, es una semilla que crece en las altas montañas que en el pasado alimentó a los habitantes durante la guerra y que había caído en el olvido.

Estas semillas pueden encontrarse en diferentes tonos, desde el verde oscuro al gris y marrón. Puede suceder que los de color verde oscuro se confundan con facilidad con los guisantes comunes. En la antigüedad la roveja se cultivaba en Umbría-Marche Apeninos, concretamente, en las montañas Sibillini. De hecho, es una leguminosa particularmente resistente a las bajas temperaturas que no necesita una gran cantidad de agua. Del mismo modo se considera una mala hierba, ya que en algunas zonas tiende a crecer de forma independiente. A pesar de su gran parecido con el guisante, la roveja se considera una especie diferente según académicos e investigadores. Sin embargo, su origen botánico aún no ha sido establecido.

La roveja es una leguminosa muy antigua

Considerada la leguminosa de los pobres, junto con las lentejas, la roveja asegura muchas propiedades beneficiosas para la salud del organismo gracias a su alto contenido en proteínas. Esta semilla está libre de gluten y se caracteriza por una baja cantidad de grasa. Se puede encontrar muy fácilmente. Además, es un alimento especialmente adecuado para aquellos que practican deportes y seguidores de entrenamientos específicos, ya que se consume en seco que garantiza un alto contenido de carbohidratos, potasio y fósforo, esenciales para estar en forma. Por tanto, este ancestro guisante puede satisfacer las necesidades nutricionales y energéticas correctas del organismo. Y es perfecto para disfrutar en sopas y, en particular, a menudo se utiliza para la preparación de las gachas de avena. La roveja también se puede combinar con pescado fresco o carne debido a su regusto amargo. Sin embargo, también se puede combinar con recetas rápidas porque la roveja conserva sus propiedades nutricionales al día siguiente.