Estos son los falsos mitos más comunes sobre el fitness y la forma física: ¿cuál es la verdad?

Cuando se habla de fitness y de la forma física, uno de los falsos mitos más difundidos es la creencia de que cuanto más se suda en el gimnasio y durante el entrenamiento, más peso se pierde. De hecho, las cosas no son así. Porque si por una parte es realmente cierto que tras esa sudoración se pesa menos, esto no supone, siempre perder grasa corporal, sino que se pierden fluidos que serán reintroducidos posteriormente.

Esto da lugar a que hay quien está convencido de que durante el entrenamiento no tiene que beber; en realidad, es todo lo contrario beber durante y después del deporte es absolutamente recomendable, siempre y cuando sigas una regla simple: nunca se debe beber más de 250 ml de agua o un suplemento de una vez, y siempre dejar pasar al menos veinte minutos entre una bebida y la otra.

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Otro falso mito es el de la pérdida de grasa localizada. Sí, porque numerosos estudios científicos han demostrado, sin lugar a dudas, que el cuerpo pierde peso y masa grasa de forma sistemática y global. Para que desistan aquellos a los que le gustaría perder peso sólo en ciertas partes del cuerpo. 

Incorrecto también es creer que el estiramiento, crucial al final de una sesión de ejercicios intensivos para estirar los músculos y prevenir la formación de ácido láctico, sea siempre bueno. Los músculos, de hecho, deben calentarse, por lo que el estiramiento antes de hacer deporte potente o de impacto (por ejemplo el salto de altura, carreras de velocidad, ciclismo de sprint o jabalina) no sólo no sirve de nada, es más, es incluso contraproducente.

Quién justifica los atracones post-gimnasio con la excusa de que el deporte estimula el apetito, está utilizando una excusa inexistente. No sólo no es cierto, sino todo lo contrario; el deporte, de hecho, actúa estimulando el "sistema nervioso autónomo parasimpático", especialmente el "nervio vago", y esto tiene como consecuencia el bloqueo del hambre. 

También es incorrecto creer que la actividad física cuanto más intensa más grasa quema. Con la intensidad no es suficiente, porque realmente para quemar grasa se necesita entrenamientos prolongados en el tiempo.