Se habla mucho de grasas saturadas, pero poca gente sabe lo que son y, sin embargo, tienen un impacto negativo en los alimentos.

 

Si tuviéramos que definir las grasas saturadas desde un punto de vista químico, diríamos que son moléculas alineadas pero sin dobles enlaces. Este concepto no nos dice mucho sobre los peligros de las grasas saturadas porque en realidad su consecuencia nociva es la resistencia a la temperatura y la oxidación. Esto implica una dificultad para eliminarlos en el cuerpo en lugar de las grasas insaturadas.

 

No es sorprendente que las grasas saturadas sean uno de los factores de riesgo más importantes para las enfermedades cardiovasculares y los ataques cardíacos.

Por eso es importante  controlar que los niveles de colesterol siempre se mantengan bajo control para determinar tu condición física.

Grasas Saturadas 

En general, las grasas saturadas se encuentran en todos aquellos alimentos de origen animal, mientras que los insaturados son de origen vegetal. En una dieta sana y controlada, es necesario minimizar la introducción de grasas saturadas, manteniéndolas por debajo del 10% de las necesidades diarias. Por ejemplo, si una persona necesita 2000 calorías al día, debe usar un máximo de 200 calorías de grasas animales.

 

Al verificar la composición de los elementos, queda claro lo difícil que es mantener este valor bajo control, por lo que es importante eliminar en la medida de lo posible los alimentos grasos y la comida basura. Las grasas saturadas se encuentran principalmente en carnes rojas y productos lácteos.

 

Un buen consejo para reducir el riesgo de enfermedades es comer más carnes blancas como pollo, pavo y pescado, que tienen un contenido de grasa más bajo o reemplazar la carne roja con carnes proteicas muy magras. Obviamente, esto no significa eliminar completamente las grasas saturadas de la dieta porque, en una pequeña parte, también juegan un papel importante para el cuerpo. De hecho, son una fuente de energía que permite llevar a cabo varias funciones metabólicas dentro del cuerpo. Lo importante es saber cómo usarlos de manera moderada y equilibrada, en línea con nuestras necesidades nutricionales.