Cuerpo y mente son dos elementos inseparables: base psicosomática para el tratamiento de ciertas enfermedades.

 

 

La psicosomática es la rama de la medicina que se ocupa de estudiar la relación entre cuerpo y mente, centrándose en especial en comprender como la gripe puede presentar emociones en el cuerpo. La óptica psicosomática aplicada al mundo de la medicina actual permite la visión de los pacientes como una unidad completa, en la que la enfermedad se manifiesta en el cuerpo a nivel orgánico como un síntoma y en el plano psicológico como desasosiego. Se presta atención no sólo a la manifestación externa de la enfermedad, sino también a las consecuencias emocionales que puede acarrear. En base a estos principios, sería posible distinguir entre las enfermedades derivadas de factores puramente biológicos, genéticos, enfermedades traumáticas o infecciosas y enfermedades cuyos factores psicológicos y sociales desempeñan un papel dominante en forma de conflictos y emociones.

 

Las enfermedades somáticas son aquellas que se producen como mecanismo de defensa cuando la angustia mental se transmite  inconscientemente de la mente al cuerpo. En esta patología, el sufrimiento, la ansiedad y las emociones demasiado dolorosas experimentadas se   manifiestan encontrando una vía de escape en la somatización.

Las enfermedades históricamente reconocidas como  psicosomáticas son: asma, hipertensión, úlceras, colitis y eczema. En los últimos veinte años, esta lista se ha ampliado considerablemente, incluyendo trastornos de la alimentación, tales como la obesidad, la anorexia y la bulimia; trastornos relacionados con el sistema gastrointestinal como diarrea, gastritis, estreñimiento, vómitos y náuseas; enfermedades del sistema cardiovascular, tales como arritmias, enfermedades coronarias, y taquicardia; trastornos a  nivel de la epidermis, tales como la psoriasis, el acné y la dermatitis atópica, por nombrar solo unos pocos.

Los pacientes que sufren de un trastorno psicosomático por lo general no son conscientes de su angustia emocional y hacen un gran esfuerzo para afrontar el día a día, lo que hace que sea difícil, en general, averiguar cuál es la verdadera naturaleza de su sufrimiento físico. La capacidad defensiva de la mentalidad arcaica del individuo tiende a ocultar los problemas emocionales, incluso a costa de la destrucción de su cuerpo.