Acabamos de perder a un icono de varias generaciones, el gigante amable, el bonachón de “Le llamaban Trinidad"... Carlo Pedersoli también conocido como Bud Spencer.

Pero más allá de las películas, la fama internacional por sus spaghetti western y sus puñetazos inolvidables, lo que tal vez el mundo no  sabe es que Bud comenzó primero como atleta profesional.

Fue el primer nadador profesional italiano en bajar de un minuto la marca de los 100 m. libres. Ocurrió el 19 de septiembre de 1959 en Salsomaggiore, con una marca de 59"5 para ser precisos.

En los años 40 comenzó a nadar en la  S. S. Lazio donde se afianzó en las diversas técnicas de la natación.

En 1949 comenzó a competir en varias de las principales competiciones nacionales.

En 1951 en Alejandría, Egipto, en los Juegos del Mediterráneo,  ganó dos medallas de plata: en 100 m. libres y 3x100 estilos.

Y también fue jugador de rugby en la primera división.

En 1952 compite por los colores italianos en los Juegos de la XV Olimpiada de Helsinki en 100 metros estilo libre.

Después de los Juegos Olímpicos, fue invitado junto con otros atletas a la Universidad de Yale y pasó varios meses en los Estados Unidos.

A mediados de los años 50, más precisamente en 1955, fue llamado a participar como jugador de waterpolo en los Juegos del Mediterráneo en Barcelona.

¡En esa ocasión ganó la medalla de oro con el equipo nacional!

Al año siguiente participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne en los que llegó a semifinales en 100 metros libres.

Él era también un miembro del círculo de los remeros del POL Biancocelesti (Lazio).

Después de estos logros en su carrera deportiva Carlo decidió hacer un cambio en su carrera profesional, trabajando primero en América del Sur como constructor de carreteras y después trabajó durante unos meses para una empresa de automóviles en Venezuela.

También participó en varios concursos nacionales e internacionales de natación.

En 1960, de vuelta en Italia, participó en los Juegos Olímpicos de Roma y más tarde se casó con Maria Amato, hija de un famoso productor de cine.

Inicialmente, Carlo no estaba en absoluto interesado en la carrera cinematográfica.

Sólo algún tiempo después decidió interpretar algún pequeño papel que le permitiera pagar algunas facturas.

Claro que nadie podía imaginar lo que su tamaño, su típica expresión, y su puñetazo de martillo, que inventó, podrían causar.

En mi vida he tenido la suerte de encontrarme con él dos veces, una vez en su oficina y otra en su casa, y me impresionó el hecho que fuese tan humilde. Durante una de estas reuniones, me dijo "No soy un actor, hago de actor, y eso no es algo que pueda decir de Terence," y además "Vengo del mundo de los deportes, desde la natación al waterpolo y nunca he pegado un puñetazo a nadie, excepto a un ruso durante una competición…".

Cuando le dije que yo trabajaba en el mundo de los gimnasios, sus ojos se le iluminaron y la gran mayoría de nuestra conversación fue sobre el deporte.

Pero lo más conmovedor que me dijo fue: "No tenga prisa en marcharse, puede quedarse un poco,  porque si yo soy lo que soy es gracias a todos ustedes".

De todo nuestro personal te decimos gracias Bud,

Gracias por tus logros deportivos y por tus películas inolvidables.

Esto no es un adiós, sino un hasta luego.

M.Vicini