Está claro que en primer lugar debemos comenzar con una dieta saludable. Durante el invierno 2 cosas básicas que no pueden faltar en tu dieta es la vitamina C y Zinc.

Con la ingesta de vitamina C no significa que no vayas a tener ningún resfriado, ni evites la gripe. Lo que te ayudará a es a reducir los tiempos, es decir, te recuperarás más rápido. Una de las propiedades de la vitamina C, es que reduce considerablemente las membranas mucosas. Los cítricos, fresas, kiwis, vegetales de hoja oscura, tomates, patatas y pimientos, son algunos de los alimentos donde encontrarás tu fuente de vitamina C.

 El zinc es un mineral importante porque permite el correcto funcionamiento de las hormonas, regula el metabolismo y promueve el crecimiento. Sin este mineral tu alimentación será deficitaria, y notarás un debilitamiento de tu sistema inmunológico. El zinc lo podrás encontrar en el pescado, la carne roja, granos, semillas de girasol y de calabaza, legumbres, frutos secos, setas, leche, cacao y yema de huevo.

Además de la vitamina C y el zinc, hay otras nutrientes que también te ayudarán a prevenir los resfriados y la gripe:

La vitamina A,que se encuentra en la leche y los productos lácteos, verduras y huevos en amarillo y verde.

La vitamina D, aparte de la que se forma en la exposición a la luz ultravioleta, se encuentra en la leche y los productos lácteos, y en el buen pescado rico en grasas como el salmón o el atún.

Cuando tomes una cantidad suficiente de estos elementos, tu cuerpo estará más protegido.

Para aumentar esta protección en invierno no olvides el omega 3, ácidos grasos buenos que se encuentran principalmente en productos del mar.

Además abrimos un paréntesis dedicado a la flora intestinal que es muy importante, ya que regula la maduración del sistema inmunitario y mejora cuando hay necesidad.También podríamos tomar los suplementos de prebióticos y probióticos para el buen funcionamiento de la flora bacteriana. 

Los prebióticos son esencialmente sustancias no digeribles en nuestros intestinos como resultado y oligo sacáridos o como una fibra soluble que pasan a través de los intestinos sin ser digeridos, y proporcionan el sustrato para estos miles de millones de bacterias que tenemos en nuestro intestino y ayudan a dar una serie de efectos positivos para nuestro organismo. 

Los probióticos son directamente cepas bacterianas, por supuesto, no patógenos, que llega al sistema digestivo tras la superación de la barrera gástrica, llegando al colon y provocando el fortalecimiento y equilibrio de tu sistema inmune mediante la adopción de una serie de ventajas, como la resistencia a la infección.

Muchas enfermedades comienzan desde el estómago y el intestino. Así que vamos a tener cuidado con los alimentos y suplementos que tomamos.

Recordemos que somos lo que comemos, y es importante para salvaguardar nuestra salud no comer cualquier cosa

Además del agua y té de hierbas, en primer lugar, la manzanilla, el "remedio de nuestra abuela", el clásico para aliviar el dolor intestinal mediante la relajación de las paredes del estómago y promover el buen funcionamiento.

 

¡Esperamos que este breve capítulo será de ayuda!