Para llegar al verano con un físico más definido,  la alimentación es muy importante: de hecho, juega un papel esencial en la consecución de los objetivos.

Pero ¿hemos hecho lo suficiente durante el invierno para preparar nuestro físico para lucir en bañador?

Obviamente no hay milagros en este sentido, pero si no lo has hecho, es el momento de decidirte, analiza tu alimentación y cambia tu dieta: todavía hay tiempo para un pequeño remedio de última hora.

Recuerda que somos lo que comemos, por lo que debemos limitar algunos alimentos durante las próximas semanas, los azúcares y una buena parte de la grasa de los fritos. Sin embargo las grasas, si son insaturadas, desempeñan un importante papel por lo que no deben eliminarse, sino que tenemos que calcular la ingesta diaria.

Piensa en alimentos como almendras, nueces, nueces de Brasil, ricos en ácidos grasos omega 3 y 6, y otros nutrientes que son importantes por varias razones, en primer lugar, controlar el colesterol “malo”.

Tienes que comer poco y a menudo, por lo que nuestro ejemplo de dieta  está basada en 5 comidas al día:

Desayuno, aperitivo, almuerzo, merienda y cena.

En primer lugar, el desayuno, que es la comida más importante del día, saltárselo sería un gran error para nuestro cuerpo.

Debe estar compuesto de fruta de temporada rica en vitaminas y minerales, yogur bajo en grasa, cereales y frutos secos.

Para los más aventureros,  pueden agregar  verduras o huevos (especialmente claras de huevo) un par de veces a la semana, tal vez en los días de entrenamiento. Y nada impide que puedas optar un par de veces a la semana por comer una tostada con jamón cocido o bresaola.

Otra cosa importante que no debes pasar por alto son los aperitivos, a media mañana y media tarde: nunca debes saltártelos.

¿Por qué? Para que no llegues hambriento a las comidas, es mejor comer poco y a menudo, nuestro cuerpo es como un fuego que quema según necesita y es necesario que lo alimentemos constantemente.

Para los aperitivos, puedes elegir un yogur griego alto en proteínas, una fruta de temporada, frutos secos, por ejemplo, 3 nueces o una docena de almendras o incluso un batido de proteínas.

En cuanto a la comida y la cena, nuestro consejo es incluir más carbohidratos y menos proteínas para la comida, e invertirlo para la cena ya que las proteínas necesitan un proceso de digestión más largo y mantendrá a raya el hambre durante la noche.

Opta por los hidratos de carbono que proceden de cereales integrales, son ricos en fibra y otros nutrientes importantes.

No te olvides de incluir  verduras crudas o cocidas en estas comidas.

El último consejo es que elijas como fuente de proteínas, carne de ave, huevos, pescado y verduras frescas.

También un apunte sobre el uso de especias como el jengibre, la cúrcuma, pimienta, curry verde, etc. Utilízalos ya que son fuentes de vitaminas, micronutrientes y proporcionan protección antitumoral.

Recuerda masticar correctamente los alimentos ya que la digestión comienza en la boca y también beber mucha agua, al menos 2 litros al día.

¿Algo importante que se nos olvide?

¡El movimiento!

Por lo menos 3 veces a la semana con el entrenamiento adecuado para ti.

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